TALIBAN KENNEL GALGOS AFGANOS AFGHAN HOUNDS

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APROXIMACIÓN A LA HISTORIA DEL AFGANO

El grupo de los galgos, posiblemente sea uno de los más antiguos. A pesar de ello ha conservado sus características básicas como son: los miembros longilíneos, el hocico alargado y el espíritu cazador.

Su origen se sitúa entorno a ocho mil años antes de Cristo, en las estepas orientales y se extienden gracias a los pueblos nómadas. En el dos mil antes de Cristo, los Hycsos invadieron el imperio egipcio, llevando consigo galgos.

El Afgano lleva ese nombre sólo desde hace cien años, ya que en esta época, los primeros ejemplares de esta raza fueron llevados a Inglaterra desde Afganistán. De esas exportaciones a Gran Bretaña proceden los únicos datos fidedignos que hoy en día tenemos.

Los habitantes de Afganistán dicen que sus perros fueron los elegidos por Noé para ser llevados en su arca durante el diluvio. También se ha referido que fueron grabados en las paredes de unas cuevas de Balkh.

Basándonos en la similitud de los perfiles de los lebreles, podemos suponer que el afgano, el saluki y el greyhound tienen un origen común, y que a través de los siglos desarrollaron distintos tipos, aunque han conservado una característica común y fundamental para la supervivencia: la agudeza visual, que les permite divisar a sus presas a grandes distancias.

La falta de información, tanto en el arte como en la palabra escrita deja campo abierto a la imaginación y a la especulación.

Sin embargo, existen algunas descripciones veraces;

  • una de ellas procede de China y habla de unos pueblos nómadas que conquistaron la región norte de Afganistán en el año 125 a.C. En los manuscritos se habla de rebaños de cabras y los perros que los cuidan, describiéndolos tan grandes como cabras, de gran fiereza, pelo largo e incluso, que el de las orejas, les sirve para hilarlo. También los describen como grandes cazadores.
  • 10 siglos a.C., ciertos pueblos afganos se refieren al lebrel como pastor de rebaños de ovejas, corredor y excelente cazador.
  • aproximadamente en el 3.000 a.C., encontramos uno de los elementos más antiguos donde se representa un lebrel. Se trata de un sello, en el que se representan lebreles cazadores, algunos de los cuales llevan la cola en alto y presentan orejas largas y peludas.
  • aproximadamente en el 1450 a.C. encontramos en la tumba de Rekh-mi-Ré, un panel con un grupo de lebreles de orejas gachas y con pelos en la cola.
  • 6 siglos a.C., en una ánfora helénica encontramos dibujados unos lebreles con algo de pelaje.
  • entre 400 y 200 a.C., en el sur de Italia, se ubica una vasija en la que se representan lebreles, con colas peludas y llevadas, algunas de ellas en alto.
  • en el año 1500, el orfebre Benvenuto Cellini, realiza una medalla titulada “Galgo Persa”. La denominación de galgo persa, se refería tanto al saluki con flecos en la cola, como al afgano con poco manto.

Desafortunadamente no encontramos pinturas ni esculturas de afganos con manto en la antigüedad, debido a que la mayoría de los pueblos eran nómadas y rara vez dejaban mensajes tangibles.

Además en el siglo XVII, se expandió la religión islámica en Afganistán, que con el fin de establecer un Dios único, prohibió la realización de imágenes y la representación de animales.

-en el siglo XIV existe una descripción: “Ud. Puede estar informado de que la gente de esa tierra, más allá del río (Oxus), poseen una raza de lebreles grandes, como un joven potrillo, que llamó el interés de los tártaros… Cuando vimos a estos por primera vez, en ningún caso pudimos traer uno. Ellos nos veían desde las fortificaciones de su jefe de la montaña…. Uno fue víctima de una flecha, y examinamos con asombro al animal. Con excepción del hocico, el pelo de esos perros era largo y anudado. Las orejas son caídas y peludas abundantemente, como en ningún otro animal….Cuando estos perros corren, ni hombre ni bestia, puede venir de frente; o al menos así se dice.”

-la más veraz de las ilustraciones de un afgano, procede del libro de Thomas Broughton y se titula “Letters written in a Mahrotta Camp, during the year 1809” . En él se exhibe un afgano con buen manto, con una cola curvada, pero considerablemente más pequeño que los perros de hoy día.

 

¿Cómo llegaron los Galgos Afganos a la civilización?

El pueblo afgano, en particular los "sehikhs" del triángulo Balkh-Chitral-Ghazni, guardaba celosamente esta raza, a la que consideraba como uno de sus tesoros nacionales. Había grandes dificultades para adquirir ejemplares y las pocas personas que conseguían persuadirlos de entregar uno de ellos se encontraban con un gran obstáculo: las rigurosas reglas contra la exportación, puesto que se consideraba que todos los galgos afganos pertenecían al monarca. Con el colonialismo británico en el Índico este perro fue entrando en Occidente.

En los últimos años del siglo XIX, varios afganos fueron llevados a Inglaterra, pero en realidad el gran impacto producido por un afgano en el escenario canino de Inglaterra fue, en 1907, “Zardin”, así se llamaba el afgano del Capitán John Barff, que fue expuesto en el “Kennel Championship Show”, donde ganó la categoría de Perros Extranjeros, en la cual jamás fue derrotado. Fue este ejemplar el que sirvió de modelo para realizar el estándar de la raza.

Debido a la Primera Guerra Mundial, la actividad canina sufrió un estancamiento y se detuvieron las exportaciones.

El Mayor Amps, tras la Guerra, estableció un Kennel en Afganistán, al que llamó “Ghazni”, dejando su linaje en la mayoría de los pedigríes de la época.

Posteriormente, el Mayor Bell Murray y Jean Manson, llegan a Inglaterra con doce afganos provenientes de la línea fronteriza entre Baluchistán y Afganistán, dando origen al Bell Murray Kennel, con afganos muy diferentes al ya reconocido Zardin.

Estas diferencias produjeron enfrentamientos con el Kennel de los Amps “Ghazni”, pues eran dos tipos bastante distintos. Con el paso de los años, la tendencia que triunfó fue la de los Amps.

Los cruces realizados entre los afganos de una y otra línea, nos llevan hasta el afgano que actualmente conocemos.

En España, la primera hembra que fue inscrita en el Libro de Orígenes Español (L.O.E.) data de 1954 y fue importada de Gran Bretaña por el propietario de un famoso criadero en Jaén.